Desaparecer

1, 2, 3, 4, 5, 6…

Empieza a contar.

Camina por el pueblo. Entra en las casas. Dentro del agua. Tenemos frío.

Nos falta una. Nos faltan mil.

Puedo decírtelo rimando para que no duela.

Para que no entre en tu estómago como un puño.

Pero hoy no tengo ganas de ser sutil.

Lo que tengo es furia.

Lo que tengo es miedo.

De que me desaparezcan.

De ese verbo.

Desaparecer.

Ni si quiera matar.

Ni si quiera morir.

Si me matan yo sé

que me iré a un lugar más tranquilo y me dejaré por fin crecer las uñas y tendré

amigos que recen por mi alma y quemarán hasta el asfalto, y si al morir me quedé en mitad de

dos caminos porque mi muerte fue muy cruel o muy inesperada y no entiendo que estoy

muerta, yo sé que mis amigas me tendrán en sus rezos y me ayudarán como siempre han

hecho con una mano fuerte a cruzar al otro lado y allí charlaré con mi padre pero

Si me desaparecen

Si me desaparecen

No sé a dónde iré.

Me quedaré desnuda dentro de esta palabra ambigua.

Me quedaré nadando en la memoria de la gente, sin encontrar ningún barco que me

sostenga.

Se me cansarán los brazos de nadar y no saber a dónde ir. Se me secarán los ojos tierra de

mirar al horizonte. Me sangrará la garganta de gritar. Se me romperán todas las cuerdas.

Se cansarán otros de poner carteles con mi nombre.

Se agotarán las lágrimas de mi familia. Se acabarán las uñas de los ansiosos.

Se gastará el líquido de mis rodillas que bailan.

 

Ya no podré bailar. Ya no podré dormir ni roncar a gusto. Ya no podré asustarme con las olas.

Tomar café. Abrir las puertas. Bajarme los pantalones. Mirarme al espejo. Mirar a mis amigos.

Llegar a casa. Aprender a tocar el acordeón. Hacer el amor. Cogerme a alguien sin amor pero

con ganas. Romper una ventana de una patada. Beber cerveza. Repetir estas palabras. Bailar.

Dormir o roncar a gusto. Asustarme con las olas. Tomar café. Abrir las puertas. Bajarme los

pantalones. Mirarme al espejo. Mirar a mis amigos. Llegar a casa. Aprender a tocar el

acordeón. Hacer el amor. Coger con alguien sin amor pero con ganas. Romper una ventana de

una patada. Beber cerveza. Decir que

No quiero desaparecer.

No quiero desaparecer y quedarme dentro de un cajón polvoriento dentro de una pila de

papeles amarillos dentro del archivo viejo dentro de una comisaría llena de cuerpos corruptos.

No quiero desaparecer.

No quiero tener miedo.

Y los que no tienen miedo no entienden.

Y niegan con la cabeza y hasta se humedecen sus ojos y pegan carteles y patadas.

Pero no entienden.

No entenderán el miedo a desaparecer.

Nunca entenderán el miedo a desaparecer.

Pero,

Encima de toda esta furia

Encima de todo este miedo

Una fila de ancestras y brujas camina detrás mirando con amor y furia al frente.

Después nosotras, de la mano de las que faltan. No importa que no estén, toma la mano de las

que faltan y mira con amor y furia al frente.

Después

las que vengan,

mirando

siempre

con amor y furia al frente.

Porque somos infinitas

Somos infinitas.

Somos infinitas.

Somos infinitas.

 

En memoria de Wendy Sánchez Muñoz.

Desaparecida en San Francisco (México) el 9 de enero de 2021.

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