Las primeras sensaciones

Qué sensación tan extraña… llevaba tiempo sintiéndola; aunque en mi caso la palabra “tiempo” todavía fuese relativa. No podía esperar más, el poco espacio ya me provocaba claustrofobia, me sentía con fuerzas, sentía que era el momento de explorar nuevos horizontes. Así que, como si de un gran impulso se tratase, me decidí.

Al cabo de un periodo de tiempo; no podría decir si de minutos u horas; tras un gran esfuerzo, rodeado de gritos, voces desconocidas y risas nerviosas…ahí estaba yo, en medio de una multitud para mí desconocida, en una esfera húmeda y fría…

Al principio desconcertado; lo veía todo del revés; me costaba respirar y la gran luminosidad del entorno me cegaba…me sentía desubicado, desorientado, desnudo y a la deriva…sensación que desapareció cuando un impacto seco, frío, artificial, contundente y a la vez suave sobre mi desnuda nalga, me hizo romper a llorar…entonces todo cobró sentido para mí, al sentirme protegido y arropado por los brazos y el reconocible tic-tac del latir de su corazón.

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